
Murillo y Boateng llegaron en este pasado mercado invernal para reforzar la plantilla.
El central del Valencia, para oxigenar a Piqué y cubrir cualquier eventualidad con los otros centrales y el delantero del Sassuolo, para ser alternativa a Luis Suárez. Transcurridos ahora algunos partidos desde su llegada, su presencia ha sido demasiado puntual, confirmándose como fichajes para una emergencia.
La llegada de Todibo abona esta certeza. Murillo llegó al Camp Nou hace 11 partidos, aunque únicamente ha participado en la eliminatoria de los octavos de final de la Copa del Rey. En tres de manera consecutiva, Valverde tampoco le incluyó en la lista de convocados. El primer encuentro, haciendo pareja con Chumi, se solventó con derrota, mientras el segundo, el devuelta, se dio la vuelta a la eliminatoria.
De los 990 minutos, ha disputado 180. Boateng ha tenido una participación mucho más exigua. Su desembarco parecía prometedor. A las veinticuatro horas de llegar, Valverde le puso de titular en la ida de los cuartos de Copa frente al Sevilla. Jugó 63 minutos, no marcó y el Barça perdió. Desde entonces, entró cinco veces en la lista pero tampoco un minuto más.
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